lunes, 4 de marzo de 2013

Ejercicios para recuperación de hernias discales

Antes de nada debemos tener siempre la supervisión de un médico, ya que existen diferentes tipos de hernia discal y grados de la misma. A esto hay que sumarle que no siempre se puede realizar ejercicio, sino solamente en las fases en las que no haya dolor, ya que cuando padecemos un pico de dolor lo más recomendable es el reposo. A pesar de todo, siempre el programa de ejercicios debe estar supervisado por un especialista en la materia para controlar que no nos afecten y empeoren la situación.

Primero ejercicio suave
La iniciación al ejercicio y la realización de todos los ejercicios debe ser suave y controlada en todo momento. Por ello para comenzar a practicar ejercicio cuando se ha tenido una hernia discal recomendamos el ejercicio aeróbico, concretamente la caminata suave y relajada. Se trata de poner a funcionar nuestro cuerpo de la manera menos lesiva, evitando la presión en la parte de los discos de la columna.

Los estiramientos también son muy recomendables y necesarios para aliviar la tensión de la parte de la columna y así mejorar el estado de los discos. Es necesario que los estiramientos los realicemos de manera suave y controlada, evitando movimientos bruscos y forzados que pueden devolver la tensión a esta zona y hacer que padezcamos dolores de nuevo. La colocación de la espalda es importante, pues no debemos arquearla en ningún momento, ya que de este modo aumentaremos la tensión en los discos.
El ejercicio isométrico es mucho más rápido para tonificar y elevar la fuerza general, por eso es muy usado en las rehabilitaciones de lesiones.
Un plan de ejercicios isométricos lo puedes realizar en cualquier sitio sin necesidad de contar con aparatos determinados o mucho espacio.

Espalda
De pie. Tómate las manos colocándolas por encima de la cabeza. Los codos quedan dirigidos hacia afuera al costado del cuerpo. Inspira y comienza gradualmente a hacer fuerza llevando los codos hacia abajo, por supuesto que éstos no se mueven porque las manos están enganchadas. Cuenta hasta 7 segundos y afloja gradualmente. Repite 10 veces.

Pecho
De pie. Coloca las manos frente al pecho palma con palma. Aprieta hacia el centro de modo que sientas la fuerza en la musculatura del pecho. Repite 10 veces.

Piernas
De pie. Piernas separadas ancho de hombros. Espalda recta. Flexiona las rodillas hasta que los muslos estés casi paralelos al suelo. Esa es la posición de sentadillas, mantén todo el tiempo que puedas.

Brazos
De pie. Coloca la mano izquierda sobre la mano derecha, de modo que ésta tenga la palma hacia arriba y la izquierda hacia abajo. Comienza a hacer fuerza con la mano izquierda hacia abajo y al mismo tiempo con la mano derecha hacia arriba oponiéndole resistencia. En este ejercicio trabajas dos músculos a la vez, con el derecho estimulas el bíceps y con el izquierdo el tríceps, por eso debes luego cambiar del otro lado. Repite 10 veces manteniendo 10 segundos cada repetición.
Aprender las posturas correctas

Es necesario que poco a poco realicemos este tipo de ejercicios para ganar fuerza en esta zona y mejorar el estado de la parte afectada por la hernia. El siguiente paso, y una vez fortalecida esta parte, lo que haremos será aprender posturas a la hora de realizar los diferentes ejercicios para evitar sobrecargar la parte lumbar, ya que poco a poco iremos realizando ejercicios de fuerza que nos ayudarán a reforzar mucho más la musculatura de la zona, protegiendo así esta parte.

Fortalecer al máximo la parte lumbar
Una vez hayamos ganado la fuerza necesaria en la parte lumbar después de haber padecido una hernia, será necesario que enfoquemos los entrenamientos a esta parte, es decir, fortalecer al máximo esta zona sin sobrecargarla y así prevenir una recaída. Lo ideal para ello será ejecutar ejercicios de estabilización del tronco centrados en la zona lumbar. La realización de ejercicio aeróbico y de estiramientos es esencial para aliviar las tensiones en esta parte del cuerpo, pero siempre sin olvidar que el peligro sigue ahí y que nunca hay que sobrecargar la espalda.

La natación
La natación es una buena opción para las personas que han padecido una hernia discal, ya que nos permitirá estirar toda la parte afectada de manera suave y eliminando cualquier tensión. Además, nos ayudará a fortalecer los músculos lumbares, aunque es cierto que no todos los movimientos son adecuados, pues la realización del ejercicio debe ser suave y utilizando un tipo de braza que respete el estado de la espalda sin sobrecargarla.

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